El avistamiento del presunto globo sonda en el sector nororiente de Tocopilla, ha causado más de alguna duda en los centenares de pobladores que fueron testigos del hecho. Sus inquietudes tienen referencia con la estacionalidad que tenía el aparato en las alturas, que permaneció prácticamente estático por alrededor de dos horas, Leer Más...miércoles, 2 de agosto de 2006
¿Fué un OVNI o no? (II)
Las dudas de las que hablábamos en el anterior "¿Fue un Ovni o no?" se materializan en este artículo publicado por el diario "La Prensa de Tocopilla": Ufólogo duda de veracidad de globos sondas. Jueves 19 de Abril de 2001.
El avistamiento del presunto globo sonda en el sector nororiente de Tocopilla, ha causado más de alguna duda en los centenares de pobladores que fueron testigos del hecho. Sus inquietudes tienen referencia con la estacionalidad que tenía el aparato en las alturas, que permaneció prácticamente estático por alrededor de dos horas, Leer Más...
El avistamiento del presunto globo sonda en el sector nororiente de Tocopilla, ha causado más de alguna duda en los centenares de pobladores que fueron testigos del hecho. Sus inquietudes tienen referencia con la estacionalidad que tenía el aparato en las alturas, que permaneció prácticamente estático por alrededor de dos horas, Leer Más...martes, 1 de agosto de 2006
El Chupacabras en Tocopilla (IV)
Desde los comentarios del artículo "Arica y la noche oscura" del diario "El Morrocotudo" hemos sacado una narración de personas que vieron al Ente con membranas que subia por los roquerios de calle Colón en Tocopilla, tambien relatan lo que vivió un policia en Calama, cuando vieron a un extraño animal que parecía muy feroz, pero que era realmente muy mansito.
Tocopilla, 26 de abril del 2000. Tocopilla, ciudad costera ubicada a 159 kilómetros de Calama, vivió una noche de espanto, cuando habitantes ubicados en las partes altas, junto a los cerros, se percataron de la presencia de un "animal" de extrañas características. En un principio se creyó se trataba de una persona escalando el cerro, pero se descartó absolutamente después de observar... Leer Más...El Chupacabras en Tocopilla (III)
Durante los años 2000 y 2001 el Chupacabras hizo de las suyas en la ciudad, como muestra el artículo del diario "La Prensa de Tocopilla" que siguió muy de cerca todo el fenómeno.
Seis familias tocopillanas ya no podrán saludar más a sus mascotas, pues en la desgraciada madrugada del lunes un trágico hecho truncó la vida de seis gatos, que murieron con unas extrañas marcas que coinciden con las dejadas por el... Leer Más...
Seis familias tocopillanas ya no podrán saludar más a sus mascotas, pues en la desgraciada madrugada del lunes un trágico hecho truncó la vida de seis gatos, que murieron con unas extrañas marcas que coinciden con las dejadas por el... Leer Más...
sábado, 29 de julio de 2006
Extrañas Noticias de antaño... "Las Sombrillas"
Este curioso artículo aparecía en "La Prensa de Tocopilla", en una edición del año 1968. Estas sombrillas son las que todavia existen pero muy deterioradas por el paso de los años, a un costado de "La Hosteria".
Hace varios años la Municipalidad construyó sombrillas cerca de la playa, entre Caleta Boy y La Cabaña, con el fin de ofrecer comodidad a las numerosas personas que en la época de verano concurren a estos lugares, especialmente a aquellas que no tienen o no pueden llevar carpas. Pero se da el caso que en muchas oportunidades, ese preciso lugar es ocupado por personas que llegan en vehículos o bien por otras que instalan sus carpas bajo la sombra, con lo cual se priva de pasar un rato a cubierto de los rayos solares a personas que realmente lo necesitan. La foto captada ayer muestra una carpa bajo la sombrilla, lo que resulta anormal dadas las finalidades que se consideraron para su construcción.viernes, 28 de julio de 2006
Tocopilla contará con pista de aterrizaje
¿Y... Las autoridades nunca se pusieron de acuerdo?, Según el diario "La Prensa de Tocopilla" con fecha 1 de Diciembre del 2003, en los próximos dias se estaría aprobando la autorización para una pista de aterrizaje en Punta Blanca... Para variar, esto tampoco se ha concretado.
En los próximos días tendría que estar aprobada la autorización para utilizar la pista de aterrizaje que se ubica en las cercanías de Punta Blanca, ello si Bienes Nacionales y la Dirección de Aeronáutica dan el visto bueno. Así lo informó Armando Gajardo, piloto tocopillano que realizó todas las gestiones administrativas para que esto fuese posible. Leer Más...miércoles, 26 de julio de 2006
A 66 años del Aluvión...La leyenda del Roto la Mula.
Recordamos este inolvidable y trágico suceso ocurrido en Tocopilla el dia 26 de Julio de 1940, con esta narración extraida del libro "Tococuentos II" y escrita por Raúl Carvajal Egaña.
Se llamaba Manuel Vergara Gaete, pero su nombre había quedado enterrado en un recodo del camino de la vida, donde siempre el tiempo se encarga de cubrirlo con la nebulosa del olvido.
Su recia y rechoncha figura -con suerte se empinaba por 1,64 mts- nos mostraba el retrato de un hombre forjado en la fragua candente del esfuerzo, que no solo esculpe el cuerpo, sino que también el alma de aquellos que están llamados a que su transitar por el mundo no termine al final del camino, sino que se prolongue en las memorias de las generaciones venideras.
Cuentan que en sus años mozos fue figura del equipo de box de la Armada, donde a fuerza de golpes sobre el cuadrilátero, se ganó el respeto de sus congéneres. Fué allí que adquirio también el sobrenombre de "El Roto", por sus raíces campesinas y, para diferenciarlo de los otros púgiles, cuya procedencia también era rural, le agregaron "que pega como una mula", por lo que quedó en los anales de la historia como "El Roto de la Mula".
En busca de nuevos derroteros, un dia cualquiera detuvo su caminar en un boyante puerto, donde veinte, treinta o más embarcaciones surtas en su bahía esperaban un turno para ser cargadas con salitre y emprender en viaje incierto, desplazandose en convoyes para protegerse del artero ataque de los submarinos alemanes pues en aquella época (1939-1945) Europa era el espejo de la estupidez del hombre, desangrándose en una guerra que pienso llegó a llevar a dios a arrepentirse de haber creado a la humanidad. El salitre aportaba vida a la tierra como abono y nutriente, pero como componente de la pólvora vomitaba muertes en los campos de batalla.
En Tocopilla el marino tambien encontraba compañía femenina, licor y música en los "Caguines del puerto", que eran el bálsamo que necesitaba el navegante al arribar a lugar seguro después de meses de navegación. Era época del oro blanco y Tocopilla una pequeña California, y por ese motivo llegaban forasteros día a día para trabajar, ya sea como lancheros, cargadores, estibadores u otros oficios inherentes a las faenas portuarias. Y en esas mismas condiciones arribó "El Roto de la Mula", en el mes de julio de 1940, precisamente el dia 14. Hacía tres dias que lloviznaba en forma intermitente sobre la zona, cuando a la medianoche del dia 25 comenzó a llover en forma torrencial. El agua se fue apozando tras los cerros, formando verdaderos diques, que parecían todos de lidia enfurecidos, que solo esperaban ser liberados para lanzarse con ira incontenible en estampida, bufando terror por sus narices y llevando la muerte en su loca y despiadada carrera por las quebradas aledañas, arrastrando tierra, piedras, quioscos y todo cuanto encontró a su paso.
Eran aproximadamente las 4 de la madrugada y el poblado de la Mina Despreciada sintió el embate de este apocalíptico aluvión. En su recorrido barrió con maquinarias, viviendas, enseres y lo más dramático, con vidas humanas. En la oscuridad de la noche el dios de la maldad pintó su obra maestra, siendo el dolor, el terror y la muerte, las musas de una inspiración diabólica que danzaban al compás de un frenético arpegio fúnebre. La madre naturaleza una vez más era cómplice de esta dantesca obra.
Aquella madrugada Tocopilla justificó plenamente la definición del vocablo indígena que le da el nombre de "Rincón del Diablo".
No se sabe qué lo llevó al lugar. No era un hombre curioso ni morboso, ni siquiera el típico "figurón" que aparece en estos casos para mostrarse y, en vez de ayudar, entorpece las labores de la gente que si lo quiere hacer con el solo fin de ser útil, o estar preparado para la tarea.
El lodazal se internaba en el mar, poniendo el color de las aguas de un café oscuro que iba desde la playa "El panteón" a "Caleta Vieja" por el norte. Al llegar vio gente que corría, lloraba y se lamentaba de rodillas mirando hacia los cielos, como pidiendole explicación al Dios de bondad en el que todos creemos. Al ver los cuerpos flotar entre féretros, maderos y un sinfín de objetos que habian sido arrastrados con el cementerio, llevándose a los "gentiles", sacándolos de la morada que sus deudos jamás pensaron que no sería la ultima para muchos de ellos, que siguieron su sueño eterno en el lecho del mar.
"El Roto de la Mula" quedó impávido como un autómata y con la vista fija en los cadáveres que, desnudos, flotaban sobre las olas como naves al garete. Empezó a despojarse de sus zapatos, luego de la ropa que le cubría el dorso y con decisión comenzó a introducirse en las frías aguas que en ese momento era un barrial turbio y arcilloso. "Capeó" el primer tumbo y siguió braceando acompasadamente pero con fuerza, se acercó a la primera víctima y al más cercano. Sintió un escalofrio al hacer contacto con el gélido cuerpo, lo asió por el cuello a la altura de la barbilla y empezó con mucha dificultad a nadar de vuelta hacia la playa, recorrido que se dificultaba con el torrente del mar. Al tocar fondo firme tomó el cuerpo entre sus brazos y lo depositó suavemente sobre la arena, donde se acercaron curiosos y gente que trataba de ayudar y reconocer la identidad del extinto. Alguien trató de decirle algo, pero fueron palabras que se llevó el viento, porque "El Roto" no hizo pausa y nuevamente se lanzó a las turbias aguas, repitiendo una y otra vez la misma acción, la cual era sacar el máximo de "finados" del mar, antes que lo venciera la fatiga.
Nadie sabe cuantas horas y minutos pasaron. Era como si el reloj del tiempo hubiera detenido su andar. Se le vio venir más lento que las veces anteriores y como un ceremonial preestablecido apareció con el último cadáver que flotaba en el sector, pero esta vez no lo dejó sobre la arena. Recorrió unos pasos más adentrándose en la playa y lo entregó a alguien que lo esperaba. Miró a esa persona a los ojos y, como pidiéndole perdón por lo que estaba haciendo, se lo entregó en sus brazos. ¡Era un niño! Exhausto, ya sin fuerzas, cayó de rodillas, tembloroso, con las manos crispadas por el frio externo, pero con una tranquilidad piadosa del que tiene la paz consigo después de tener la certeza de haber hecho lo correcto. Sintió el palmo de unas manos agradecidas sobre su espalda. Nadie pronunciaba palabra alguna. No habia para qué. Las palabras de admiración eran más elocuentes que mil frases. Le pasaron una raída frazada que lo cubrió parcialmente. Un vecino le ofreció una botella de vino. Ávidamente, "El Roto" la bebió casi hasta la mitad y la devolvió, giró sus pasos y lentamente se alejó hacia la ciudad hasta perderse al adentrarse en el caserío.
Un rayo de sol dibujó una sonrisa en el telón del horizonte, que luego se reflejó en los cerros aledaños, que también fueron mudos testigos de la hazaña de "El Roto de la Mula".
La historia la hacen los hombres que se encuentran en el lugar preciso y a la hora señalada en que ocurren los hechos, y que tienen la valentía y decisión para superar sus miedos y convertirse en héroes. Asi me lo contaron y asi lo cuento yo...
La leyenda del Roto la Mula.
Se llamaba Manuel Vergara Gaete, pero su nombre había quedado enterrado en un recodo del camino de la vida, donde siempre el tiempo se encarga de cubrirlo con la nebulosa del olvido.Su recia y rechoncha figura -con suerte se empinaba por 1,64 mts- nos mostraba el retrato de un hombre forjado en la fragua candente del esfuerzo, que no solo esculpe el cuerpo, sino que también el alma de aquellos que están llamados a que su transitar por el mundo no termine al final del camino, sino que se prolongue en las memorias de las generaciones venideras.
Cuentan que en sus años mozos fue figura del equipo de box de la Armada, donde a fuerza de golpes sobre el cuadrilátero, se ganó el respeto de sus congéneres. Fué allí que adquirio también el sobrenombre de "El Roto", por sus raíces campesinas y, para diferenciarlo de los otros púgiles, cuya procedencia también era rural, le agregaron "que pega como una mula", por lo que quedó en los anales de la historia como "El Roto de la Mula".
En busca de nuevos derroteros, un dia cualquiera detuvo su caminar en un boyante puerto, donde veinte, treinta o más embarcaciones surtas en su bahía esperaban un turno para ser cargadas con salitre y emprender en viaje incierto, desplazandose en convoyes para protegerse del artero ataque de los submarinos alemanes pues en aquella época (1939-1945) Europa era el espejo de la estupidez del hombre, desangrándose en una guerra que pienso llegó a llevar a dios a arrepentirse de haber creado a la humanidad. El salitre aportaba vida a la tierra como abono y nutriente, pero como componente de la pólvora vomitaba muertes en los campos de batalla.
En Tocopilla el marino tambien encontraba compañía femenina, licor y música en los "Caguines del puerto", que eran el bálsamo que necesitaba el navegante al arribar a lugar seguro después de meses de navegación. Era época del oro blanco y Tocopilla una pequeña California, y por ese motivo llegaban forasteros día a día para trabajar, ya sea como lancheros, cargadores, estibadores u otros oficios inherentes a las faenas portuarias. Y en esas mismas condiciones arribó "El Roto de la Mula", en el mes de julio de 1940, precisamente el dia 14. Hacía tres dias que lloviznaba en forma intermitente sobre la zona, cuando a la medianoche del dia 25 comenzó a llover en forma torrencial. El agua se fue apozando tras los cerros, formando verdaderos diques, que parecían todos de lidia enfurecidos, que solo esperaban ser liberados para lanzarse con ira incontenible en estampida, bufando terror por sus narices y llevando la muerte en su loca y despiadada carrera por las quebradas aledañas, arrastrando tierra, piedras, quioscos y todo cuanto encontró a su paso.
Eran aproximadamente las 4 de la madrugada y el poblado de la Mina Despreciada sintió el embate de este apocalíptico aluvión. En su recorrido barrió con maquinarias, viviendas, enseres y lo más dramático, con vidas humanas. En la oscuridad de la noche el dios de la maldad pintó su obra maestra, siendo el dolor, el terror y la muerte, las musas de una inspiración diabólica que danzaban al compás de un frenético arpegio fúnebre. La madre naturaleza una vez más era cómplice de esta dantesca obra.
Aquella madrugada Tocopilla justificó plenamente la definición del vocablo indígena que le da el nombre de "Rincón del Diablo".
No se sabe qué lo llevó al lugar. No era un hombre curioso ni morboso, ni siquiera el típico "figurón" que aparece en estos casos para mostrarse y, en vez de ayudar, entorpece las labores de la gente que si lo quiere hacer con el solo fin de ser útil, o estar preparado para la tarea.
El lodazal se internaba en el mar, poniendo el color de las aguas de un café oscuro que iba desde la playa "El panteón" a "Caleta Vieja" por el norte. Al llegar vio gente que corría, lloraba y se lamentaba de rodillas mirando hacia los cielos, como pidiendole explicación al Dios de bondad en el que todos creemos. Al ver los cuerpos flotar entre féretros, maderos y un sinfín de objetos que habian sido arrastrados con el cementerio, llevándose a los "gentiles", sacándolos de la morada que sus deudos jamás pensaron que no sería la ultima para muchos de ellos, que siguieron su sueño eterno en el lecho del mar.
"El Roto de la Mula" quedó impávido como un autómata y con la vista fija en los cadáveres que, desnudos, flotaban sobre las olas como naves al garete. Empezó a despojarse de sus zapatos, luego de la ropa que le cubría el dorso y con decisión comenzó a introducirse en las frías aguas que en ese momento era un barrial turbio y arcilloso. "Capeó" el primer tumbo y siguió braceando acompasadamente pero con fuerza, se acercó a la primera víctima y al más cercano. Sintió un escalofrio al hacer contacto con el gélido cuerpo, lo asió por el cuello a la altura de la barbilla y empezó con mucha dificultad a nadar de vuelta hacia la playa, recorrido que se dificultaba con el torrente del mar. Al tocar fondo firme tomó el cuerpo entre sus brazos y lo depositó suavemente sobre la arena, donde se acercaron curiosos y gente que trataba de ayudar y reconocer la identidad del extinto. Alguien trató de decirle algo, pero fueron palabras que se llevó el viento, porque "El Roto" no hizo pausa y nuevamente se lanzó a las turbias aguas, repitiendo una y otra vez la misma acción, la cual era sacar el máximo de "finados" del mar, antes que lo venciera la fatiga.
Nadie sabe cuantas horas y minutos pasaron. Era como si el reloj del tiempo hubiera detenido su andar. Se le vio venir más lento que las veces anteriores y como un ceremonial preestablecido apareció con el último cadáver que flotaba en el sector, pero esta vez no lo dejó sobre la arena. Recorrió unos pasos más adentrándose en la playa y lo entregó a alguien que lo esperaba. Miró a esa persona a los ojos y, como pidiéndole perdón por lo que estaba haciendo, se lo entregó en sus brazos. ¡Era un niño! Exhausto, ya sin fuerzas, cayó de rodillas, tembloroso, con las manos crispadas por el frio externo, pero con una tranquilidad piadosa del que tiene la paz consigo después de tener la certeza de haber hecho lo correcto. Sintió el palmo de unas manos agradecidas sobre su espalda. Nadie pronunciaba palabra alguna. No habia para qué. Las palabras de admiración eran más elocuentes que mil frases. Le pasaron una raída frazada que lo cubrió parcialmente. Un vecino le ofreció una botella de vino. Ávidamente, "El Roto" la bebió casi hasta la mitad y la devolvió, giró sus pasos y lentamente se alejó hacia la ciudad hasta perderse al adentrarse en el caserío.
Un rayo de sol dibujó una sonrisa en el telón del horizonte, que luego se reflejó en los cerros aledaños, que también fueron mudos testigos de la hazaña de "El Roto de la Mula".
La historia la hacen los hombres que se encuentran en el lugar preciso y a la hora señalada en que ocurren los hechos, y que tienen la valentía y decisión para superar sus miedos y convertirse en héroes. Asi me lo contaron y asi lo cuento yo...
lunes, 24 de julio de 2006
Norrköping: Tocopilla en Suecia.
Reportaje del programa Contacto de Canal 13 que en su edición online nos muestra la vida de tocopillanos que viven en Suecia. Este Programa fué televisado en el año 2000.
En Norrköping, una ciudad ubicada a una hora y media de Estocolmo, Suecia, donde hay un clima frío y un paisaje lleno de vegetación, los habitantes tienen a flor de labios el nombre de una ciudad que resulta muy familiar para los chilenos: Tocopilla... Leer Más...
domingo, 23 de julio de 2006
Caza de Albacora: Tiempos de gloria para Tocopilla
Artículo que aparecía en un especial sabatino del diario "La Prensa de Tocopilla", No hemos podido determinar la fecha exacta de la publicación de esta crónica...
Colección de pesca está en empresa S.I.T.
Colección de pesca está en empresa S.I.T.
La historia, es parte de la vida de cada una de las personas que habitan la tierra. Sin embargo, cuando existen elementos de prueba que corroboran su existencia pareciera que no pierde importancia y vigencia con el correr de los años.Esto es lo que ocurre con una antigua colección de implementos de pesca que mantiene en envidiable estado la empresa Servicios Integrales de Transito y Transferencias, S.I.T. de Tocopilla. Se encuentra en dependencias aledañas a la "Casa verde", ubicada en la Avenida Arturo Prat No 1060, frente al patio ferroviario de la ex Compañia Anglo Lautaro, que posteriormente se transformó en Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich), hoy S.I.T.
Segisfredo Hurtado, gerente de la entidad, explicó que los elementos datan de años desconocidos, hasta más o menos la década de los 50'.
"Antiguos directivos ocupaban sus ratos libres en la captura de albacora, actividad que brindó varios records mundiales a Tocopilla", manifestó.
Elementos
En la "Sala de pesca" de esta entidad es posible encontrar carretes de lienzas de grandes dimensiones, algunos aperos, anzuelos y cascos de a lo menos tres embarcaciones, siendo la más famosa en su época "La Fortuna".Hurtado Guerrero dijo que el lugar es de visita sólo para quienes pertenecen a la empresa y sus familiares, existiendo la posibilidad de extender esta actividad a la comunidad.
"Son elementos de bastante valor histórico y generalmente las personas que desean conocerlos son especializadas en el tema", explicó.
Triunfos
En el lugar existen fotografías que corroboran los triunfos que obtuvieron los amantes de esta actividad.Entre ellos cabe destacar el del administrador de puerto, de origen inglés, W.E.S. Tuker, quien el 28 de abril de 1940 capturó una albacora de 860 libras (Aproximadamente 430 kilos).
Otro de los nombres que destaca en los cuadros de honores existentes en este pequeño museo es el de Fritz UTZ, quien en julio de 1936 capturó un ejemplar similar de 488 libras.
George Carey, Peter Coope y nuevamente W.E.S. Tuker cazaron en 1934 una albacora de 489 libras.
Pasatiempo
Hurtado Guerrero explicó que esta actividad era considerada como un pasatiempo de directivos de oficinas salitreras como El Toco, Pedro de Valdivia y María Elena, entre otras.
"Llegaban a la ciudad y alojaban en la "Casa de directores". Partían de madrugada a disfrutar de esta actividad que realizaban en embarcaciones a motor. La pesca era de orilla y con anzuelos".
Aseguró que la modernización de esta actividad llevó a que literalmente muriera. Ahora es posible encontrar a personas que capturan la albacora con espinelas, galpones y hasta redes.

"Llegaban a la ciudad y alojaban en la "Casa de directores". Partían de madrugada a disfrutar de esta actividad que realizaban en embarcaciones a motor. La pesca era de orilla y con anzuelos".
Aseguró que la modernización de esta actividad llevó a que literalmente muriera. Ahora es posible encontrar a personas que capturan la albacora con espinelas, galpones y hasta redes.

¿Fué un OVNI o no? (I)
Hecho ocurrido en Tocopilla en el año 2001 y que por las características del caso, se pensó que podia ser un objeto volador no identificado, pero después informaron que desde Cerro Moreno habían lanzado un globo sonda... aunque... siempre queda la duda.
Estaba estático en el cielo, justo arriba del cerro "La cruz", la gente por la calle 21 de mayo lo observaba con telescopios y larga-vistas. Lo miré por largo rato desde mi casa con una cámara Chinon, ese era el improvisado larga-vista que tenía, y no le vi una forma conocida, ni algo colgando, ni nada. Habrá estado ahi, quieto, por unas 2 ó 3 horas, y luego sin previo aviso, desapareció (o se desinfló) Leer Más...
Estaba estático en el cielo, justo arriba del cerro "La cruz", la gente por la calle 21 de mayo lo observaba con telescopios y larga-vistas. Lo miré por largo rato desde mi casa con una cámara Chinon, ese era el improvisado larga-vista que tenía, y no le vi una forma conocida, ni algo colgando, ni nada. Habrá estado ahi, quieto, por unas 2 ó 3 horas, y luego sin previo aviso, desapareció (o se desinfló) Leer Más...Tras el Tesoro Perdido
Extracto del suplemento Número 2 "Tocopillanos con historia", que acompañaba al diario "La Prensa de Tocopilla", esta vez: Sabino Poblete.
Siempre estuvo el cuento, la leyenda. Mi padre nos decía que a él se lo habian contado otros viejos; que en la Quebrada de Mamilla habia un indio, de quien no sabían como subía y bajaba el cerro, pero siempre aparecía con piedras y metales finos como el oro, nunca pudieron saber más de él, era muy cerrado.
Eso era lo que le contaron a mi padre. El creyendo en eso estaba obsesionado. El no renunciaba a encontrar esa mina del indio. Se iba con amigos, organizaba verdaderas expediciones, hasta que encontró una mina. Nosotros tenemos una mina en Mamilla.
-¿Cómo le pusieron a la mina?
-Indiana, en homenaje y recuerdo al indio de la leyenda tocopillana.
-¿Dé que año estamos hablando?
-El encontró la mina y la mensuró. Estamos hablando de 1922. Nosotros lo acompañábamos y en 1930 era de su propiedad.
-¿Qué metales obtenían de la mina?
-El problema era que estaba en parte tan inaccesible para poder llegar a lomo de mula sus metales. Se puso un andarivel para poder bajar la parte más mala. Las mensuras eran cobre, oro y plata.
Como mi padre era emprendedor, en principio llevaba el mineral en lanchas hasta la Minera en Tocopilla, luego empleó vehículos. Era un trabajo de titanes para la época. Si es cosa de ver de donde obtenían los metales.
-Desde niños escuchamos hablar de los "Entierros" no de los tesoros. Todo el mundo andaba buscándolo. A mi padre mucha gente le llegaba con datos.
Recuerdo a unos fleteros de apellido Collman, los Jiménez. Tenían botes. El especialista era el "loro" Collman.
Llegaba diciendo ...don Sabino me dieron el dato de una mina...
Mi padre armaba una expedición. Me parece que era por comer y pasarlo bien, ya que nunca encontraron nada. Había que tener recursos para salir, ya que aparte de alimentos, tenías que llevar transporte y eran tres dias o un fin de semana. Salimos en su búsqueda varias veces.
-Efectivamente nunca encontraron un doblón, una moneda de oro, tesoro de piratas?
-Encontramos lo que puede ser. Todos andaban buscando cinco cargas de plata. Mi padre anduvo mucho tiempo en eso. Varias veces fuimos.
Una vez yo me perdí (Tomás), andábamos con Rascacielos, Pastenes, Segura...
llegamos en la tarde, porque los cerros son todos iguales. Cuando llegamos estaba la nombrá que habían encontrado unos montones de piedras, cinco distanciados como a dos metros. Se sacaron las piedras y comenzaron a excavar como 50 centímetros y se encontraron unos gangochos y dentro de ellos unas cañas amarrados con hilo rojo y cada uno con una flecha. Decían que eran armas benditas.
De lo que no se preocuparon fue de ver dónde convergian las flechas. Empezaron todos como locos a cavar a hacer hoyos y no encontraron nada. Si eran cinco los montones, algo querían indicar.
-¿Qué pasó después?
-Nosotros nos quedamos callados. Morimos en la rueda, pero tiempo después el Diógenes Brontis, el Demetrio, el guatón lolo, andaban con un mapa que les llegó del Perú, con los datos que al interior de Tocopilla estaban enterradas porque era el camino del Inca que venía desde Cobija, que pasaba por atrás.
La nombrada, el dato con mapa, con todo de las cinco cargas de plata no las pudieron encontrar nunca.
Anduvimos buscándola con nuestro padre, pero tiene que haber algo; ¿Porqué estaban esas cosas benditas enterradas?, algo tiene que ser...
Escrito por Luis Piñones, Editor, autor del proyecto.
Siempre estuvo el cuento, la leyenda. Mi padre nos decía que a él se lo habian contado otros viejos; que en la Quebrada de Mamilla habia un indio, de quien no sabían como subía y bajaba el cerro, pero siempre aparecía con piedras y metales finos como el oro, nunca pudieron saber más de él, era muy cerrado.Eso era lo que le contaron a mi padre. El creyendo en eso estaba obsesionado. El no renunciaba a encontrar esa mina del indio. Se iba con amigos, organizaba verdaderas expediciones, hasta que encontró una mina. Nosotros tenemos una mina en Mamilla.
-¿Cómo le pusieron a la mina?
-Indiana, en homenaje y recuerdo al indio de la leyenda tocopillana.
-¿Dé que año estamos hablando?
-El encontró la mina y la mensuró. Estamos hablando de 1922. Nosotros lo acompañábamos y en 1930 era de su propiedad.
-¿Qué metales obtenían de la mina?
-El problema era que estaba en parte tan inaccesible para poder llegar a lomo de mula sus metales. Se puso un andarivel para poder bajar la parte más mala. Las mensuras eran cobre, oro y plata.
Como mi padre era emprendedor, en principio llevaba el mineral en lanchas hasta la Minera en Tocopilla, luego empleó vehículos. Era un trabajo de titanes para la época. Si es cosa de ver de donde obtenían los metales.
Tesoro
Ustedes tenian negocios y mina: ¿Desde cuándo recuerdan que se hablaba de los tesoros en las cercanías de la Piedra de la Paragua?-Desde niños escuchamos hablar de los "Entierros" no de los tesoros. Todo el mundo andaba buscándolo. A mi padre mucha gente le llegaba con datos.
Recuerdo a unos fleteros de apellido Collman, los Jiménez. Tenían botes. El especialista era el "loro" Collman.
Llegaba diciendo ...don Sabino me dieron el dato de una mina...
Mi padre armaba una expedición. Me parece que era por comer y pasarlo bien, ya que nunca encontraron nada. Había que tener recursos para salir, ya que aparte de alimentos, tenías que llevar transporte y eran tres dias o un fin de semana. Salimos en su búsqueda varias veces.
-Efectivamente nunca encontraron un doblón, una moneda de oro, tesoro de piratas?
-Encontramos lo que puede ser. Todos andaban buscando cinco cargas de plata. Mi padre anduvo mucho tiempo en eso. Varias veces fuimos.
Una vez yo me perdí (Tomás), andábamos con Rascacielos, Pastenes, Segura...
llegamos en la tarde, porque los cerros son todos iguales. Cuando llegamos estaba la nombrá que habían encontrado unos montones de piedras, cinco distanciados como a dos metros. Se sacaron las piedras y comenzaron a excavar como 50 centímetros y se encontraron unos gangochos y dentro de ellos unas cañas amarrados con hilo rojo y cada uno con una flecha. Decían que eran armas benditas.
De lo que no se preocuparon fue de ver dónde convergian las flechas. Empezaron todos como locos a cavar a hacer hoyos y no encontraron nada. Si eran cinco los montones, algo querían indicar.
-¿Qué pasó después?
-Nosotros nos quedamos callados. Morimos en la rueda, pero tiempo después el Diógenes Brontis, el Demetrio, el guatón lolo, andaban con un mapa que les llegó del Perú, con los datos que al interior de Tocopilla estaban enterradas porque era el camino del Inca que venía desde Cobija, que pasaba por atrás.
La nombrada, el dato con mapa, con todo de las cinco cargas de plata no las pudieron encontrar nunca.
Anduvimos buscándola con nuestro padre, pero tiene que haber algo; ¿Porqué estaban esas cosas benditas enterradas?, algo tiene que ser...
Escrito por Luis Piñones, Editor, autor del proyecto.
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